¿Hasta dónde llega tu responsabilidad?

En esta ocasión os quiero hablar del concepto de RESPONSABILIDAD, tanto desde el punto de vista del coaching como de padre de una niña con necesidades especiales.

Muchas veces la responsabilidad se entiende como culpa, tiene una connotación negativa. Sin embargo, en coaching entendemos la responsabilidad de la siguiente manera:

RESPONSABILIDAD = RESPONS (H) ABILIDAD = habilidad para responder

Es decir, es la capacidad que tenemos las personas para responder a las distintas situaciones que nos plantea la vida. Y en concreto, centrándonos en el mundo de la discapacidad, es la habilidad que tenemos para elegir la manera en la que afrontamos ese hecho.

No elegimos si nuestro hijo tiene alguna discapacidad o no, pero cuando nos dan esa noticia, tenemos la opción (y si me permitís, el deber) de elegir cómo afrontarlo. ¿Me echo la culpa por lo ocurrido? ¿Me dejo llevar por los acontecimientos? ¿Cojo las riendas de la situación?

Y cómo elijamos afrontar la discapacidad de nuestro hijo marcará en gran medida cómo nos vamos a sentir después. Por ejemplo, si me culpo por lo que ha pasado, es posible que esa carga no me permita avanzar; si me dejo llevar por los acontecimientos, probablemente tenga la sensación de que no manejo el timón de mi vida; si tomo las riendas, podré ir marcando mi camino, obviamente con muchas dificultades y obstáculos, pero será el camino que yo elija.

Poniéndonos en los dos extremos, podemos encontrarnos con:

  • Responsabilidad 0%
    • es el rol de víctima, una elección en la que la responsabilidad siempre es de los demas, o incluso del destino. Tiene sus ventajas, porque nunca te equivocas, ya que nunca tomas decisiones, pero por otro lado, siempre dependes del exterior, no llevas el control de tus sentimientos.
    • Por ejemplo, ¿os suena la frase ‘Me han suspendido’? ¿No os parece que supone quitarse toda la responsabilidad de encima?
  • Responsabilidad 200%
    • es el rol de la persona que siente que absolutamente todo es responsabilidad suya (lo suyo, lo de los demás e incluso factores externos).  Tiene sus ventajas, porque esta persona está empoderada para tomar decisiones y elegir su camino, pero tiene una clara desventaja, y es que no es factible hacerse cargo de todo. Esta persona difícilmente llegará a sentirse satisfecha consigo misma, porque siempre habrá algo que también sea responsabilidad suya y le quede pendiente solucionar.
    • A mi me gusta poner como ejemplo los casos en los que la persona siente que incluso la opinión de los demás también es responsabilidad suya. Lo que opine la gente sobre un determinado tema, o incluso sobre ti no, es responsabilidad tuya, pero sí lo es cómo afrontes o gestiones tú esa opinión.

 

Como en casi todo en la vida, la virtud está en el término medio, en la RESPONSABILIDAD 100%.

Tan importante es ser consciente de lo que depende de uno mismo, como saber identificar lo que NO depende de uno mismo. Eso nos hará centrarnos en aquello en lo que podemos influir, aquello que tendrá un impacto directo en nosotros mismos.

Por ejemplo, yo no soy responsable del retraso madurativo que tiene mi hija, pero sí soy responsable de cómo lo afronto, de las decisiones que tomo después, de las terapias donde decido apuntarla, etc..

Y en tu caso, ¿hasta dónde llega tu responsabilidad?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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