¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir el colegio para nuestros hijos?

El pasado fin de semana del 19 y 20 de Mayo tuvimos la segunda reunión de familias Syngap1, esta vez en Sevilla, y con una familia más, en este caso de Barcelona.

Fueron unos días geniales, con planes enfocados por y para nuestros peques (por ejemplo, el sábado estuvimos en Isla Mágica), pero donde también aprovechamos para avanzar como grupo. Tuvimos la suerte de reunirnos con una representante de FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras), que nos explicó todas las áreas que abarca la federación, y a la vez pudimos presentarnos y explicarle todo lo que se está moviendo alrededor de la enfermedad Syngap1 (como por ejemplo el primer ‘Syngap1 Awareness Day‘ que tendrá lugar el próximo 21/06).

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Pero hoy quiero hablaros de un tema que surgió entre todas las familias y que nos preocupa a todos: cómo escoger el mejor colegio para nuestros hijos. Nuestros niños tienen edades dispares (desde los casi 3 años del más pequeño a los 21 de la mayor) y su nivel de desarrollo es también distinto, así que la situación de cada una de las familias es muy diferente.

Lo que está claro es que elegir colegio para nuestros peques es una de las decisiones más importantes y a la vez más difíciles que tenemos que tomar como padres, y el primer dilema es decidir entre un colegio de educación especial o un colegio ordinario con apoyos a la inclusión (si es que se puede, porque no todos los colegios cuentan con esos apoyos).

Para ello, creo que es importante tener en cuenta algunos aspectos:

  • Aunque no sea fácil, hay que quitarse los prejuicios que se puedan tener sobre los centros de educación especial. Al fin y al cabo, somos los padres quienes mejor conocemos a nuestros hijos, y sabemos qué atención necesitan, qué terapias les vienen mejor, con cuánta frecuencia, etc. Si esa ayuda se puede prestar en un colegio ordinario con apoyos a la inclusión, fenomenal, pero si no, debemos optar por la educación especial.
  • A pesar de que pueda sonar obvio, hay que pensar exclusivamente en el bienestar de nuestros hijos, y si en un centro de educación especial es donde van a recibir una atención y educación más adaptada y personalizada, bienvenido sea. Puede que nos cueste asumirlo, a mi desde luego me costó, y mucho, pero como os digo, lo primero es pensar en nuestros peques.
  • Si nuestro hijo tiene problemas de movilidad, hay que comprobar las barreras arquitectónicas del centro (en mi caso concreto, por ejemplo, ese fue uno de los puntos importantes a la hora de decidirnos).
  • Escuchar los consejos que nos puedan dar los médicos y terapeutas que trabajan con nuestros hijos, porque ellos pueden conocer los colegios de la zona y orientarnos. Así es como nosotros conocimos los dos colegios de educación especial que hay por nuestra zona.
  • Visitar el/los colegio/s que nos encajen, y tener una reunión con la dirección de cada uno de ellos para conocer de primera mano las instalaciones, cómo trabajan, qué terapias hay, con qué frecuencia, con cuánto personal cuenta, etc. También considero vital saber cuántos alumnos hay por clase y cómo los agrupan (por edad, por nivel desarrollo – en el caso de educación especial).
  • Analizar horarios y rutas para intentar conciliar al máximo la vida familiar y laboral. Que el colegio tenga un horario amplio, incluso con algunas clases extraescolares, y que cuente con una ruta que pase cerca de casa para mi es un tema importante.
  • Recabar la opinión y experiencia de otras familias, puesto que puede ser de gran valor. La opinión de esas otras familias que comparten circunstancias muy similares a las nuestras seguro que será sincera y nos ayudará a conocer mejor el funcionamiento real de los colegios.

Como os comentaba, si la elección del colegio es ya de por sí una decisión complicada, cuando se trata de niños con necesidades especiales, esta decisión se hace aún más difícil. Pero bueno, no es algo irreversible, y podemos y debemos valorar con el paso del tiempo cuál es el avance, y sobre todo, la satisfacción de nuestros hijos. Es crucial que como padres estemos involucrados en la educación de nuestros hijos, y tengamos una comunicación muy fluida con los profesores y terapeutas del centro.

Nosotros, por ejemplo, nos comunicamos a diario mediante una agenda con la profesora, con la fisioterapeuta, la logopeda, etc., y tenemos reuniones con todo el equipo cada 3 meses aproximadamente. Además, los terapeutas que trabajan fuera del cole con mi hija también tienen contacto y se coordinan con el equipo docente del centro, para garantizar que todo el trabajo va orientado por el mismo camino.

¡ Espero que esta reflexión os ayude si estáis en ese proceso de búsqueda de colegio para vuestros peques !

 

 

 

 

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